biografia de juan leon mera
Nació en Ambato el 28 de junio de 1.832 en la casa de su bisabuelo Juan Manuel Vásconez. Hijo legítimo de Pedro Mera Gómez, comerciante quiteño y de Josefa Martínez Vásconez, ambaleña, abandonada por su esposo, quien regresó a Quito desde antes del alumbramiento.
Su infancia transcurrió austera y pobre en la finca "Los Molinos" cercana a Atocha, que su abuela María Juana Vásconez, que era toda una quintera, arrendaba a su hermano Pablo para poder subsistir. Allí aprendió a leer antes de los seis años y en las vacaciones recibía clases de aritmética, gramática y geografía de su joven tío Nicolás Martínez que estudiaba en Quito. Su tío abuelo Pablo Vásconez, activo político antifloreano, le enseñó preceptiva literaria haciéndole leer la "Correspondencia Oficial" y Mera aprendió a versificar loando a la libertad, después de la Revolución del 6 de marzo de 1.845.
Era tímido, introvertido y piadoso y ayudaba en todo a su madre. En 1.846 logró conocer a su padre que casualmente pasó algunos días por Ambato. En 1.852 viajó a tomar clases de dibujo al taller del Maestro Antonio Salas en Quito, quien le enseñó el uso de las acuarelas y óleos y a componer paisajes y naturalezas muertas.
En Quito frecuentaba la casa de Pedro Fermín Cevallos enamorando a su hija Virginia y también hizo amistad con Julio Zaldumbide, poeta de su misma edad. Su tío Nicolás Martínez llevó sus versos a enseñar a Miguel Riofrío, quien los alabó mucho e hizo publicar en "la Democracia" en 1.854.
Mera era “un joven pálido y moreno de semblante, ojos rasgados (verdes) anchas cejas, delgado, enclenque y tan alto de cuerpo que sin duda por esto lo llevaba ligeramente encorvado y la cabeza inclinada hacia delante”. Sabía de agricultura y ganadería, hablaba el quichua que aprendió entre los indios de Atocha, gustaba de la sátira y el epigrama ligero, tentaba la novela histórica y como buen romántico era liberal y admiraba a los poetas españoles, especialmente a Zorilla y a Martínez de la Rosa.
Ese año viajó a la población de Baños con su madre y comenzó a escribir “La Inspiración” verso que utilizó como introducción a su leyenda indiana “La Virgen del Sol”. Fueron años de creación e investigación literaria aprovechados en lecturas formativas que utilizaría después. En 1.857 colaboró en el semanario “El Artesano” y en 1.858 apareció su primer libro titulado “Poesías” con fantasías, afectos íntimos, poesías morales, patriotismo, elegías, política, sátiras, fábulas y epigramas, en 223 págs. costeado por sus familiares. Una segunda edición dala de 1.892 en 444 págs. Barcelona.
Meses después y durante la crisis nacional de 1.859, fue designado Teniente de infantería de Milicias, pero no combatió. En 1.860 compuso sus “Melodías Indígenas” y el Triunvirato de García Moreno lo designó Tesorero Provincial de Ambato; luego, pasó a Secretario del Consejo de Estado del gobierno provisional en Quito, integrando la lista oficial de candidatos a Diputados para la Asamblea Nacional Constituyente de 1.861 y por supuesto salió electo; pero, su timidez le impidió brillar como orador, pues tartamudeaba en público y prefería leer; sin embargo, luchó por la abolición de la pena de muerte y trabajó arduamente en las comisiones de mesa. Era su época liberal pero pronto abjuró de sus ideas, “resabios de mis primeras mocedades”, entregándose a la omnímoda voluntad de García Moreno, como funcionario de su administración, bien es verdad que su temperamento esquizotímico le facilitó la obediencia incondicional al tirano.
En 1.861 apareció impresa su leyenda americana "La Virgen del Sol", largo poema o leyenda indiana en 232 págs. (l), fue designado Administrador de Correos de Ambato y miembro de la Sociedad "El Iris Ecuatoriano" que editaba la revista "El Iris", donde dio a conocer su ensayo biográfico "Miguel de Santiago" y otras producciones que firmaba bajo el seudónimo de "Jenaro Muelán".
En 1.865 fue electo Secretario de la Cámara del Senado y el doctor Nicolás Espinoza Rivadeneyra le solicitó que compusiera la letra de un himno; Mera se inspiró en la "Canción Nacional" de Olmedo y su versión fue musicalizada en Guayaquil por el maestro Antonio Neumane convirtiéndose en el Himno Nacional de la República del Ecuador.
A parte de esta inspiración e influencia olmedista, el Himno contiene partes antihispanistas explicables por el reciente ataque de la flota española a las costas de Chile y Perú.
En 1.866 el Ministro del Interior Manuel Bustamante lo llevó de Oficial Mayor (Subsecretario) durante la presidencia de Jerónimo Carrión. Sus émulos dijeron que era "un poeta denigrado" porque obedecía órdenes de García Moreno. Por entonces trabajaba incansablemente para “El Sudamericano” de Quito y para “Los Andes” de Guayaquil. Colaboraba en “La Estrella de Mayo” de Quito, “La Patria” de Guayaquil y “El Popular” de Cuenca y en la instalación de la Sociedad Bibliográfica de Quito leyó su discurso en verso titulado "A la Juventud Quiteña", que editó en 26 págs.
En mayo publicó "Poesías Devotas y nuevo mes de María", obra piadosa del 67 cuya lectura fue aprobada por la Curia y premiada con 80 días de indulgencias. En julio se vio seriamente comprometido en un escándalo doméstico ocurrido en Ambato, la pugna de los colombianos contra Ignacio Holguín, polemizó con los hermanos Montalvo, publicó la defensa de su tío el Dr. Nicolás Martínez y mantuvo una pelea a golpes con Juan Montalvo en las afueras de Ambato, que obligó a su tío Nicolás a renunciar la gobernación y a viajar a Riobamba para defenderse, hasta donde lo acompañó Mera. Allí escribió “Defensa del doctor Nicolás Martínez” en 37 págs. Entonces el doctor Pedro Fermín Cevallos publicó la biografía de Mera y en "La Lira Ecuatoriana" de Vicente Emilio Molestina apareció una selección de sus poesías, en 45 págs.
En 1.868 dio a la luz "La Novena de la Inmaculada Concepción de la Virgen María" que fue agraciada con nuevas indulgencias y salieron sus composiciones poéticas “El Triunfo de la Iglesia” y “la Ira de Dios” y varios cantos oracionales.
Durante la crisis política contra Carrión renunció a sus funciones en el Ministerio de lo Interior, pero el Presidente Interino doctor Pedro José Arteta, lo repuso y allí permaneció hasta 1.869.
Por esos días editó en Quito su trabajo más valioso, la “Ojeada Histórica - Crítica sobre la poesía ecuatoriana desde su época más remota hasta nuestros días” en 503 páginas, que orientó el gusto romántico de entonces hacia las producciones clásicas del pasado y aunque "La Ojeada" no fue la primera obra de crítica en el país, sirvió para iniciar una escuela de opinión.
En enero de 1.869 intervino en el vergonzoso cuartelazo de García Moreno contra el Presidente Javier Espinosa. En 1.871 fue designado Gobernador Interino del Tungurahua, cargo que luego desempeñó en propiedad hasta 1.875 y editó en Ambato "Nuestra historia referida por el doctor don Pedro Fermín Cevallos" folleto en 24 págs. escrito en reciprocidad a la publicación de su biografía.
Poco después fue Consejero Municipal de Ambato y ejerció la Senaduría, siendo de las figuras claves de los últimos años de la política garciana; y con los sueldos percibidos compró unas tierras en Atocha y las proveyó de riego. Vivía largas temporadas en Quito, con sus esposas e hijos, en casa de una pariente y asistía a numerosas reuniones sociales y literarias donde sobresalía por su carácter cortés y bondadoso.
En 1.872 apareció por entregas y en "La Prensa" de Guayaquil, su ensayo de una novela de costumbres "Los novios de una aldea ecuatoriana" que no pudo concluir a petición del Presidente, por cuanto hacía una pintura demasiado fuerte de un conocido sacerdote de Ambato. Ese mismo año dio a la publicidad "Obras selectas de la célebre Monja de México, Sor Juana Inés de la Cruz, precedidas de biografía y juicio crítico sobre sus producciones" y recibió el nombramiento de Miembro Correspondiente de la Real Academia de la Lengua.
En 1.874 editó su poema "La Iglesia Católica" compuesta de 17 cantos y la “Biografía de Pedro Fermín Cevallos” que se republicó en “La Revista Ecuatoriana”. En 1.875 salió la leyenda histórica "Mazorra" con episodios deformados de la vida de Baltazar Carriedo y Arce, en 52 págs.; el "Catecismo de Geografía de la República del Ecuador", texto para escuelas y colegios en 192 págs. que los Hermanos Cristianos se encargaron de difundir en escuelas y colegios casi por medio siglo hasta que bien entrada la revolución liberal dejó de circular. Al ocurrir el asesinato de García Moreno solicitó que se decreten horas en el Congreso.
Tres días después se reunió con los principales colaboradores del régimen en casa del Obispo Ignacio Ordóñez Lazo y organizaron la “Sociedad Católica Republicana” para continuar la línea política del fallecido dictador, por eso fueron conocidos como “Garcianos o Terroristas” y luego como “Conservadores”; Mera fue el encargado de redactar las bases doctrinarias.
Enseguida regresó a Ambato a contener cualquier intento de desorden y se opuso a la candidatura presidencial del General Julio Sáenz. En octubre lanzó la del doctor Antonio Flores que llegó al país procedente de New York, pero fue mal recibido en todas partes y terminó por enviar su renuncia a Mera, quien la guardó, permitiendo que en las elecciones lo barriera el candidato liberal Antonio Borrero por amplio margen de votos.
Borrero propuso a Mera hacerlo redactor del periódica Oficial, cargo que éste declinó y como había cesado en sus funciones en la Gobernación, la legislatura lo designó Ministro del Tribunal de Cuentas de Ambato.
En abril de 1.876 dio a la luz “El Héroe Mártir, canto a la memoria de García Moreno”, en 17 págs., publicación que fue muy criticada porque hacía aparecer al tirano como un defensor de la religión, lo cual, no era cierto. También comenzó a hacer oposición al gobierno desde el semanario “La Civilización Católica” que editaba con el Obispo Ordóñez; sin embargo, cuando en septiembre se produjo la revolución en Guayaquil, se alineó con los constitucionales y al triunfo de Veintemilla fue declarado cesante en el Tribunal de Cuentas y regresó a Atocha, donde finalizó su novela americana “Cumandá”, o un drama entre salvajes, que ha visto varias ediciones desde su publicación en 1.879. Cumandá es una novela "incaica" o indianista con personajes que piensan y actúan como blancos civilizados a pesar que viven en las selvas del oriente y algunos de ellos son indios. La descripción de los paisajes es romántica y el entorno agreste y bellamente hostil, la segunda edición data de Barcelona y tiene 335 págs.
En 1.878 editó “El Martirio y la Iniquidad”, canto a la memoria del asesinado Arzobispo Checa y Barba en 10 págs. y sufrió intensamente por la muerte de su hijo León Alfredo.
En 1.879 apareció su nombre en “La Nueva Lira Ecuatoriana” interesante antología de Juan Abel Echeverría y en "El Parnaso Ecuatoriano" de Manuel Gallegos Naranjo. Era uno de los más importantes literatos y críticos del país y su opinión se respetaba.
En 1.880 recogió sus artículos pedagógicos de “El Fénix” y aparecieron con el título de “La Escuela Doméstica” en 201 págs. También colaboró en “El amigo de las familias” y aunque su nombre figuró en la lista de candidatos a Diputados, el gobierno se opuso a su elección. En 1.882 apoyó la candidatura presidencial de su amigo el poeta Julio Zaldumbide que tampoco prosperó y comenzó a conspirar contra el régimen. Sus “Cartas” o colaboraciones salían en la revista “Las Novedades” de New York.
En 1.880 recogió sus artículos pedagógicos de “El Fénix” y aparecieron con el título de “La Escuela Doméstica” en 201 págs. También colaboró en “El amigo de las familias” y aunque su nombre figuró en la lista de candidatos a Diputados, el gobierno se opuso a su elección. En 1.882 apoyó la candidatura presidencial de su amigo el poeta Julio Zaldumbide que tampoco prosperó y comenzó a conspirar contra el régimen. Sus “Cartas” o colaboraciones salían en la revista “Las Novedades” de New York.
En enero de 1.883 se instaló en Quito con la finalidad de ayudar al Pentavirato revolucionario. El 24 de julio recitó en la velada del Centenario del nacimiento del Libertador, su composición titulada “Ultimos momentos de Bolívar”, que sólo obtuvo una mención y publicó después en 25 págs. y también editó el "Catecismo explicado de la Constitución de la República del Ecuador".
En 1.884 fue nuevamente Senador y tuvo un intenso trabajo intelectual. Publicó la segunda edición de su “Catecismo de Geografía” en 131 págs., “Recuerdos de un amigo. El doctor Vicente Cuesta” en 45 págs, y comenzó un ensayo histórico que tituló “La Dictadura y la Restauración” que jamás terminó y recién apareció en 1.932 al celebrarse el Centenario de su nacimiento, en 315 págs, y prólogo de Julio Tobar Donoso.
También entró en agrias polémicas con el doctor Juan Benigno Vela que había llevado a Ambato a la pedagoga colombiana Srta. Valencia para que dicte clase a los niños. Mera se opuso alegando fútiles pretextos. Alrededor de esa discusión Mera publicó “El Dr. Vicente Cuesta y sus cartas en su viaje a la Tierra Santa” y luego “Otra carta al Dr. Juan Benigno Vela”.
En 1.885 nuevamente fue electo Senador merced a la influencia de su amigo el Arzobispo Ignacio Ordóñez, pero perdió la presidencia de la Cámara, ya no tenía la fuerza apolítica de antaño porque vivía la mayor parte del tiempo en el campo leyendo, escribiendo y pintando, mientras que en Quito otros hacían la política; además, el partido de gobierno se venía robusteciendo con elementos tomados de entre los conservadores y como el Presidente Caamaño era hombre de gran personalidad, reemplazaba exitosamente a García Moreno, cosa que Mera no quiso aceptar jamás. En 1.886 alcanzó, sin embargo, la presidencia de la Cámara del Senado, frente a su opositor Antonio Gómez de la Torre, pero no gozó de la confianza del régimen y su posición se vio prontamente afectada Tampoco su salud era buena porque venía sufriendo del hígado, pero ese año le comenzó una insuficiencia cardiaca que al final lo llevaría a la Tumba.
De esa época es su poesía dedicada a su amiga Angela Baquerizo Vera de Noboa con su retrato, que dice así:
Arrúgase mi tez, su antigua lumbre
pierde mis ojos, de mi labio acaso
revela el gesto oculta pesadumbre;
sólo el corazón no hay deterioro
y en él, de afecto y recuerdo vaso,
de tu noble amistad guardo el tesoro.
En 1.887 entró en polémicas con Manuel Llorente Vásquez, Ministro español en Quito, quien había solicitado el retiro del león de la base del monumento a Sucre, erigido al pie del teatro de su nombre en la capital. Mera, indignado, le salió al frente. Ese año apareció la segunda edición de “la Virgen del Sol” en Barcelona y atacó al gobierno de Caamaño con “Observaciones sobre la situación actual del Ecuador” en 43 págs. Entonces falleció su madre, prologó los “Escritos y Discursos de García Moreno” y tuvo una lucida intervención en el Congreso Eucarístico nacional solicitando la creación de las escuelas matinales indígenas y presentando un proyecto para tratar de remediar los abusos del concertaje.
Era más bien un teórico de los principios católicos que pasaba en política por garciano y antihispanista y acusaba a Caamaño de realizar una administración poco ortodoxa, contemporizando con elementos desviados de la línea clásica garciana. Caamaño pacificó a la república, dominó al liberalismo en armas y sentó las bases de un gobierno personalista y firme que no trepidó ni ante el asesinato político; pero, que al mismo tiempo, permitió la formación de un partido que aspiraba al progreso y por eso se dio en llamar "Progresista". Ese año perdió a su tío y a su madre, con quienes siempre había sido muy unido.
En 1.888 siguió atacando a Llorente con "mi última palabra acerca de la estatua de Sucre", luego volverá sobre el tema con "Réplica a don Manuel Llorente Vásquez" en 39 págs. además editó el folleto "Tomás Moncayo Avellán y su Memoria presentada al Instituto Geográfico Argentino" en 19 págs., refutando los puntos de vista de dicho exilado político.Entonces concurrió por última vez al Congreso y abogó porque no se aceptara la excusa presentada por el Presidente electo Dr. Antonio Flores y como dentro del conservadorismo habían surgido nuevos líderes con intereses contrapuestos, sintiéndose solo, cardiaco y bastante cansado, decidió retirarse; empero, el Arzobispo lo sostuvo y presionó a su favor. Ese año cometió el error de oponerse a la participación del Ecuador en la Exposición universal de París por considerar "que se iba a celebrar el Centenario de una revolución impía".
En 1.889 editó “Entre dos tías y un tío” en 36 págs. en la "Revista Ecuatoriana" de Quito y aunque Flores le había ofrecido la Vicepresidencia de la República, prefirió a última hora a Luis Cordero, por más progresista que Mera; designando a éste último para la Gobernación de la Provincia de León, puesto sin importancia, que tuvo que aceptar por su marcada pobreza.En 1.890 fue nominado miembro de "El Ateneo" de Quito y escribió acerca de la vida de Olmedo en "Carta a don Manuel Cañete y observaciones sobre la situación actual del Ecuador", igualmente apareció "Porqué soy cristiano" en 39 págs. y al renunciar la gobernación pasó al Tribunal de Cuentas que funcionaba en Quito, para lo cual compró una casa en la calle Rocafuerte. De esa época son algunos de los óleos que han quedado de él, pues se dedicó con mayor ahínco a la pintura.
En 1.891 escribió el canto épico "Colón y su Mundo" en la Revista Ecuatoriana, publicó la biografía de su tío el doctor Nicolás Martínez. En 1.892 salieron sus "Cantares del Pueblo ecuatoriano", recopilados con la ayuda de otros miembros de la Academia, entre ellos Luis Cordero, en 504 págs. e Indice y un estudio sobre Miguel de Santiago; y como la pugna entre progresistas y conservadores se venía agudizando, al punto que el Nuncio Apostólico Macchi apoyaba a los primeros y el Arzobispo Ordóñez a los segundos, el Presidente Flores prefirió volver a designar Vicepresidente de la República a Cordero, postergando nuevamente a Mera. Ese año salió su "Antología Ecuatoriana" en 504 págs. y en Barcelona su hijo Trajano editó la Segunda edición de sus poesías.
En 1.893 publicó la "Biografía del doctor Joaquín Miguel Araujo" y en la "Revista Ecuatoriana" apareció su novelita psicológica "Un matrimonio inconveniente" y la segunda edición de "La ojeada" en 633 págs.
En eso falleció el Arzobispo Ordóñez y surgió el escándalo de la venta de la Bandera que sumió a la República en el caos y el desconcierto; Mera decidió retirarse del Tribunal de Cuentas y retornó a Atocha. A su hijo Trajano escribió "Pobre soy, entre los pobres he vivido y entre ellos quiero descansar".Entonces editó su catecismo explicado de la Constitución de la República del Ecuador dado por la Asamblea Nacional de 1.883 y en su finca se puso a escribir una Apología de García Moreno y la epopeya de Huayna Cápac dejando ambas obras sin concluir, pues falleció el 13 de diciembre de 1.894, confortado por su amigo el Presbítero González Suárez que casualmente pasaba por la finca. Solamente tenía 62 años de edad pero aparentaba más por su barba negra y poblada, las arrugas de su rostro, ser cargado de espaldas y sufrir de asfixias continuas.
En mayo de 1.895 apareció la segunda edición de sus “Poesías Devotas y nuevo mes de María” en 124 págs. en 1.902 la “Novena de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María” en 34 págs. En 1.903 “Tijeretazos y Plumadas”, recopilación de artículos humorísticos publicados en varios periódicos del país bajo el seudónimo de “Pepe Tijeras”. En 1.904 su "García Moreno" en 242 págs, calificado de prólogo genial a un libro ejemplar, por haber quedado esbozado como simple plan de trabajo y no como obra completa. En 1.909 su hijo Trajano editó en Madrid las “novelitas Ecuatorianas” en 271 págs. incluyendo “Entre dos Tías y un Tío”, “Porque soy Cristiano”, “Un Recuerdo”, “Unos Versos”, “Una Mañana en los Andes”, “Literatura Criolla” y de allí en adelante sus obras han ido apareciendo en subsiguientes ediciones, por eso es uno de los más conocidos autores ecuatorianos de todos los tiempos.
biografia de juan montalvo

Nació en Ambato el 13 de Abril de 1832. Hijo legítimo de Marco Montalvo Oviedo, natural de Guano, que de joven ayudó a su padre en la venta de bayetas viajando a Cuenca por negocios, luego abrazó la causa de la independencia, peleó en el primer Huachi, llegó a Regidor del Primer Cabildo patriota que tuvo Ambato en 1822, siguió comerciando productos con Guayaquil, en 1832 edificó una casa en la Plaza Mayor de Ambato, compró la quinta Ficoa con un gran bosque de árboles frutales, la hacienda Puntzán y varios potreros; y de María Josefa Fiallos y Villacreces, nacida en Ambato. (1)
Sus primeros años transcurrieron entre Ambato y Ficoa alegre y vivaz. En 1836 sufrió de viruelas y quedó con el rostro marcado. El 39 ingresó a la escuela del maestro Romero donde conoció al presidente Rocafuerte que estaba de paso a Guayaquil. El 46 viajó a Quito para estudiar Gramática Latina en el Convictorio de San Fernando, donde descolló por su extraordinaria memoria y amor al silencio y a la soledad, pues se había vuelto un joven serio y de pocos amigos. El 48 fundó el periódico semanal "La Razón" y el 49 "El Veterano", dando rienda suelta a su juvenil vocación de escritor. El mismo año 48 comenzó el curso de Filosofía en el Seminario de San Luis donde se graduó el 51 de Maestro o Bachiller, que equivalía a lo mismo.
Entre el 51 y el 53 siguió estudios de Jurisprudencia aunque con poca vocación. El 52 fue miembro de la Sociedad Liberal "La Ilustración” que dirigía el poeta Miguel Riofrío y el 6 de Marzo pronunció un discurso durante la coronación de su joven amigo el poeta Julio Zaldumbide, cuya casa frecuentaba.
(1) Montalvo describió físicamente a sus padres de la siguiente manera: "Fue mi padre inglés por la blancura, español por la gallardía física y moral. Mi madre, de buena raza, señora de altas prendas.
Entre el 52 y el 53 murieron su hermano mayor el Dr. Francisco Montalvo y su padre don Marco y se hizo muy introvertido, dábase a la lectura y a escribir colaboraciones para el periódico "La Democracia" de su hermano mayor Francisco Xavier, que apareció hasta 1857, donde se hizo conocer y apreciar.
El 53 fue electo Secretario del San Fernando, escribió poesías. El 54 fundó el periódico "La Moral evangélica" y el 55 "El Espectador", aprendiendo por su propia cuenta en Ficoa, latín, griego, inglés, francés e italiano para leer los clásicos en sus propias lenguas. Era parco en todo, no fumaba, no probaba gota de licor ni alimentos picantes, tampoco gustaba de fiestas o saraos, jamás de banquetes.
El 57 fue designado Adjunto Civil de la Legación en Roma y viajó a Europa con el secretario Francisco Xavier Salazar. Primero estuvo en París donde enfermó de reumatismo, luego en Suiza e Italia y a su regreso a la capital francesa encontró su designación de Secretario en París y pidió que le rebajaran el sueldo a la mitad, pues lo consideraba muy alto. Entonces publicó un artículo invitando al poeta y escritor Lamartine a trasladarse a América.
El 59 renunció sus funciones, viajó nuevamente por Italia y Suiza y también visitó España. Nuevamente en París, recogió sus cosas y se vino al Ecuador en 1860. Cuando iba a la sierra enfermó, escribió en Yaguachi una carta al presidente García Moreno, que acababa de ascender al poder. Fue un gesto romántico y altivo, que denunciaba sus arrestos futuros. (2)
A fines del 61 colaboró en la revista literaria "El Iris" de Quito. El 65 comenzaron sus amores con María Guzmán Suárez, con quien contrajo finalmente matrimonio en Ambato el 17 de Octubre de 1868 y tuvo dos hijos.
El 66 publicó "El Cosmopolita", revista de carácter político-literario editada en Quito en 40 páginas con los mas extraños temas, pero suspendió la publicación en el quinto número y sostuvo una acalorada polémica con José Modesto Espinosa, que le salió al paso. (3)
El 67 editó "El Precursor del Cosmopolita". El 68 comenzó a cartearse con Eloy Alfaro, polemizó con Juan León Mera y hasta tuvieron un encontrón en el puente de Atocha el 18 de Julio de ese año. Después editó dos folletos polémicos contra Nicolás Martínez y su sobrino Juan
(2) Plutarco Naranjo ha dicho de Montalvo: "Toda su obra. su vida entera, fue una permanente insurgencia. Discípulo de Séneca, se convirtió en paradigma de luchi. Insurgió contra el despotismo, contra la tiranía, contra la corrupción, lo mismo del gobernante que del sacerdote o del soldado. Insurgió sobre todo contra el fanatismo. Clásico en su formación, romántico e idealista, vivió, a su manera un siglo diferente del que transitaba sobre sus pies. La independencia de las naciones americanas no significó la implantación de regímenes verdaderamente democráticos. Contra eso insurgió Montalvo, incontenible, infatigable Su gran maestro fue Sócrates. Dé los estoicos tomó el que la filosofía es la ciencia de la verdad. Amó, buscó y predicó la verdad, insurgiendo precisamente contra el ambiente proclive a la falsía, al engaño y a los vicios. Llamó ladrón al que roba, criminal al que asesina, por mas que éste fuese un General subido a presidente, llamó tirano al tirano, por mas que éste fuete García Moreno y cínico al cínico y cobarde al cobarde por mas que el primero nací Obispo de Quito y el segundo, el que ciñe la espada. "Donde está la corrupción, decía en la "Mercurial Eclesiástica", allí está mi enemigo, donde están reinando las tinieblas, allá me tiro sin miedo' . Que Montalvo no haya dejado un cuerpo de doctrinas, algo que pueda llamarse la filosofía Montalvina, como quien habla de la filosofía aristotélica o kantiana, de acuerdo. Pero su ideal, que lo repite varias veces en la "Replica a un sofista seudocatólico", escrita contra José Modesto Espinosa dentro de "Los Siete Tratados", en "El Espectador" y en otros escritos, de: " pensar como un filósofo y obrar como un santo" lo consiguió en mucho a lo largo de sus escritos y a lo largo de su sacrificada vida. Tuvo pensamiento hondo y trascendente. Sentó principios claros y precisos. Aspiración y grande fue la suya de "hacer" filosofía. A su propio juicio lo consiguió en los "Siete Tratados". A su amigo y confidente Rafael Portilla le escribió en 1883 "Le mandé a Ud. un ejemplar de los Siete Tratados con la dedicatoria que requería nuestra amistad. Ojalá en ese libro halle Ud. algunos instantes de olvido de sus disgustos, y quizás algún consuelo en ciertas páginas donde habla el filósofo hecho y rompido a las cosas de la vida. Conforte el alma, amigo querido, y bañe Ud. su corazón con la esperanza. "¿En qué queda un escritor genial que ni es pensador, ni maestro de ideas, ni filósofo? En Montalvo por su admirable estilo subsistiría el artista; por su dominio de la lengua, el erudito; por su capacidad de convertir el dicterio en dardo literario, el polemista; por su acendrado patriotismo, el apóstol; por el sacrificio de su vida, el mártir. Una sola de estas cualidades puede conquistar la gloria y la inmortalidad. Pero en la obra de Montalvo hay mucho mas que eso, hay idea y pensamiento, ciencia infusa y concepción filosófica. Si como filosofía ha de entenderse el conocimiento generalizado del todo, la interpretación sintética del todo, al menos en
(3) Desde entonces su fama se regó por el país y la gente al verle pasear por las calles de Quito, deteníanse a exclamar admirativamente: " ¡Allí va el Cosmopolita!".
una parte en su relación con el conjunto. Montalvo, efectivamente, no fue un asiduo cultor de la filosofía. Pero no dar forma a todo un nuevo edificio filosófico no priva a un escritor de la posibilidad de pensar en términos y conceptos filosóficos. Y si es muy difícil sintetizar en una frase toda una doctrina, es más difícil poner en una frase el amplio y múltiple pensamiento montalvino. En lo político, quiza se pudiera aventurar: "Sin rebeldía no hay libertad, sin libertad no hay democracia". Cualquiera de sus escritos dejan esta enseñanza. ¿Demérito de Montalvo no haber estudiado a Marx cuando sus obras fundamentales aún no se habían vertido al español? ¿Falta de preocupación por los problemas sociales? ¿Qué es, sino, precisamente éso, preocupación por los problemas sociales, muchos de sus ensayos de "El Regenerador" y "El Espectador"? ¿Acaso Montalvo, sin arredrarse ante el agresivo fantismo de su Patria, no se pronuncia a favor de la Internacional y pasando de la teoría a la acción política no funda la Sociedad Republicana, en cuya inauguración pronuncia el discurso de fondo?. Tal discurso, su respaldo a la Internacional y su credo sobre la soberanía del pueblo, produjo una de las más sonoras y violentas reacciones del clero y las gentes fanatizadas. Quizá ni los mismos "Siete Tratados" ocasionaron tanta conmoción religiosa y política como sus ideas sobre la Internacional y la soberanía natural del pueblo. Montalvo fue el santo del pensamiento liberal, fue, por sobre todo, el santo de la santa rebeldía. No le amputemos cuanto tiene de pensador, de auténtico maestro de juventudes. No nos quedemos huérfanos de guías. Montalvo no solo es estilista y prosador; no solo es polemista, es uno de los pocos americanos que pueden hombrearse con los escritores de cualquier país que haya merecido la fama universal, según opinión de Alfonso Reyes.
León Mera titulados "El Masonismo negro" y "Bailar sobre las ruinas" y cuatro números más de "El Cosmopolita". Por esos días recibió de París una carta muy elogiosa de Víctor Hugo.
En Enero del 69, cuando se produjo la revolución de García Moreno, temiendo por su vida se asiló en la legación de Colombia con el Dr. Mestanza y Manuel Semblantes y al día siguiente pasó a Ipiales exilado, luego a Panamá, donde conoció a Eloy Alfaro.
Enseguida siguió a París con un préstamo de Alfaro, pero solo estuvo varios meses en Francia y regresó por la guerra Franco-Prusiana a Panamá y a Lima, donde visitó a los desterrados políticos en 1870.
A fines de ese año estaba nuevamente en la casa de Ramón Rosero en Ipiales -su Tebaida— escribía en el campo y vivía de las remesas de dinero que le enviaba uno de sus hermanos y cuando éstas no llegaban a tiempo solo se alimentaba de pan y café negro. En esos tiempos surgió el romance con una señora Hernández y nacieron dos hijos. Temía por su seguridad personal y por su vida y casi sin la ayuda de libros, valiéndose únicamente de su memoria, redactó "Los Siete Tratados" y "Los Capítulos que se le olvidaron a Cervantes".
El 72 publicó varios folletos "Del orgullo y de la mendicidad", "Fortuna y Felicidad" y "El Antropófago". El 73 sacó "Judas". El 74 "La Dictadura Perpetua" y el 75 "El Ultimo de los Tiranos" cuando había sido asesinado García Moreno, cuya muerte intelectual se atribuyó diciendo: "Mi pluma lo mató". Casi enseguida editó el periódico "La voz del Norte" auspiciando la candidatura liberal de Antonio Borrero. Su figura era el centro de la vida político-literaria y sus discípulos se contaban por docenas entre la juventud del país.
En Mayo del 76 regresó triunfalmente a Quito, atacó al Ministro Manuel Gómez de la Torre en el folleto "Del Ministro de Estado" y editó cuatro números de "El Regenerador", En Septiembre viajó a Guayaquil con Francisco Moscoso y pidió la elección de un triunvirato pues Borrero había sido derribado del poder por el General Ignacio de Veintemilla. También se confabuló con Nicolás Infante, Miguel Valverde y Eloy Alfaro entre otros, para acabar con el gobierno de Veintemilla, pero el asunto fue descubierto, cayó en prisión y salió al destierro en Noviembre. Y se fue del Ecuador, sin saberlo, para siempre.
En Panamá escribió "Las Leyes de García Moreno y la Reforma" y un número de "El Regenerador" y como recibió garantías, regresó a Guayaquil y subió a Ambato donde editó "El León de San Marcos" y "Vicente Piedrahita" y cuatro números mas de "El Regenerador" que continúo saliendo el 78, así como los folletos "El Precursor del Regenerador", "El Desperezo del Regenerador" y 'Caracteres de los libelistas".
Electo Diputado por Esmeraldas, no quiso concurrir a la Cámara pues sabía que nada conseguiría frente a una gran mayoría gobiernista y por ello les siguió fustigando con "Los desterrados de Veintemilla y el Regenerador", "La nueva invasión" y "La peor de las revoluciones".
El 79 editó "Los Grillos perpetuos" y "El Sur de Colombia" y en Septiembre volvió a (piales donde el comerciante manabita José Miguel Mackay le ofreció publicar sus obras y así salieron en 1880 las cinco primeras "Catilinarias" en Panamá donde Montalvo estaba radicado, y como el éxito fue inmediato y continental, editó seis más y "El Heraldo de las siete Catilinarias" y viajó a París en Octubre del 81 a fin de seguir editando sus libros en Garnier Hnos.
El 82 salió la "Catilinaria" número doce, que fue la última. Entonces se unió sentimentalmente con la joven costurera Augustine Contoux, en quien tuvo un hijo. Ella fue la mujer que veló sus últimos años.
A mediados del 83 terminó "Los Siete Tratados". En Julio viajó a Madrid, pues estaba relacionado literariamente con la notable escritora Emilia Pardo Bazán; Castelar se convirtió en su cicerone y lo llevó a la Academia, las cortes, los museos y los teatros. Un numeroso grupo de literatos presentó su nombre para la Academia de la Lengua pero no fue aceptado en razón de sus ideas políticas. Entonces tuvo un romance con laja ven española Clotíldína Cerda Bosch y regresó a París, trabajando como colaborador del diario "El Fígaro", mientras en el Ecuador triunfaba la revolución y cafa Veintemílla.
El 84 el Arzobispo de Quito, Ignacio Ordóñez, mal aconsejado por algún palurdo, condenó la lectura de "Los Siete Tratados", provocando un lamentable escándalo al mundo civilizado latinoamericano, pero fue respondido por Montalvo con "La Mercurial Eclesiástica", que ha pasado a las letras patrias como modelo insuperable de panfleto político.
El 85 estaba encargado de la revista bimensual "Europa y América" y vivía en la rue Logell Bach. En Junio editó "El Espectador". Una tarde de primavera en 1888, salía fatigado de corregir unas pruebas, llovía a cántaros y la atmósfera estaba fría y se agripó. Al día siguiente fue atendido por el Dr. León Labbe de un desgarramiento pleural, de allí en adelante sus fuerzas decayeron considerablemente, teniendo que permanecer postrado en cama y en pésimas condiciones económicas. Su amigo Enrique S. Seminario le proporcionaba periódicas ayudas para subsistir. El Dr. Constantino Paúl le practicó en la clínica privada Dubois una punción a la pleura, dolorosísima porque era sin anestesia.
Montalvo comprendió que su fin se aproximaba y pidió ser conducido a su casa de la rué Cardinette No. 36 donde dijo: "Solo siento que toda mi vida se concentra en mi cerebro. Podría componer hoy una Elegía como no la he hecho en mi Juventud", se vistió de frac y a la una de la tarde del día 17 de Enero de 1889 murió en París, mientras afuera la lluvia caía pertinazmente. Su vida fue la de un mártir perseguido por su permanente lucha por el imperio de la verdad. La colonia ecuatoriana costeó sus funerales que fueron solemnísimos y en la iglesia de San Francisco de Sales. Durante el régimen liberal se repatriaron sus restos a Guayaquil y años después se trasladaron a Ambato.(4)
(4) La condesa de Pardo-Bazán opino: Tendrá hoy España, hasta seis escritores iguales a Montalvo, en el conocimiento y manejo del idioma, pero ninguno que lo aventaje". Juan Valera: "Todos los ciudadanos del Ecuador, a no ser que la pasión los ciegue por completo y los extravíe, convienen unánime en que fue Montalvo el escritor de mayor talentos saber y facundia que ha florecido en aquellos países en la mitad del siglo XIX". José Enrique Rodo: "La lengua de Castilla se mira en el estilo de Montalvo como una madre amorosa en el hijo de sus entrañas. Cervantes, en quien la intención novelesca conserva mucha parte del candor del primitivo épico, tuvo la divina inspiración del estilo, como su arte insufo, pero careció, en fuerza de su propia absoluta naturalidad, de la conciencia del estilo, que es intensísima y predominante en Montalvo, artista refinado y precioso, cuyas afinidades, dentro de la clásica prosa castellana, ha de buscarse, mucho mas que en Cervantes, en Quevedo o Gracián. La Literatura de Montalvo tiene asentada su perennidad, no solo en la divina virtud del estilo, sino también en el valor de la nobleza y hermosura de la expresión personal que lleva en sí. Pocos escritores tan apropiados como él para hacer sentir la condición reparadora y tonificante de las buenas letras. "Estas opiniones indican que cada autor juzga, como es lógico, de acuerdo a sus propias ideas y gustos, de acuerdo a sus tendencias literarias. . . ! Montalvo es el artista de Rodó, el apóstol y el profeta de Unamuno, el pensador de Várela, el estilista de Emilia Pardo Bazán".
Su figura era procera, alto, delgado, viril, trigueño tirado a cenceño y ambarino. Blanco, Fombona, rostro lampiño, pelo negro y zambo, "su cara no era para pasearla en New York", ojos oscuros, vestía con elegancia, nariz recta y larga, dientes blanquísimos y uniformes. Se le considera uno de los más grandes ensayistas del pensamiento romántico latinoamericano del siglo XIX y por supuesto el primer escritor del país.
Su nombre es conocido continentalmente porque fue un apóstol del mas puro civismo en su lucha intransigente por alcanzar la libertad para su pueblo, en abierta contradicción con cerriles tiranos y con el fanatismo religioso.
Le atendió el Dr. León Cablé le hizo transportar a la clínica privada “Casa Dubois ubicada en la calle de Fabourg Saint Dennis, donde le operó la pleura el profesor Constantin Paul, retirándole varias costillas para aspirara el líquido purulento.
Rodó le calificó de genio radical y rebelde a la intolerancia erigida en fuerza pública, pues luchó contra la degeneración de la piedad como sustentáculo de tiranta y como máscara social de vicio y de bajas pasiones. Como escritor tuvo junto a la excelencia del verbo y la fuerza de la idea; la convicción de la doctrina liberal, la altivez de su alma y el ejemplo de una lucha llevada hasta el sacrificio de la vida. Por eso su dimensión humana alcanzó la universalidad, pues fue un fiel discípulo de Sócrates y de Séneca, soberbios ejemplares de filósofos espirituales y estoicos.
Como escritor fue diligentísimo, así como erudito y elegante exponente del arte y la riqueza del estilo, y del brillo del idioma al servicio de las ideas revolucionarias y transformadoras.
Destacó como maestro por su afán didáctico en "El Cosmopolita", como moralista filósofo y pensador en "Los Siete Tratados" y en la "Geometría Moral", como estilista audaz en "Los Capítulos que se le olvidaron a Cervantes" donde imitó un libro inimitable como polemista en "El Regenerador" y como verbo flamante y justiciero y genial panfletista insultador en "La Mercurial Eclesiástica" y "Las Catilinarias".
Cultivó todos los géneros literarios. Hizo poesías, periódicos, panfletos, novelas, cuentos y dramas para teatro, pero sobre todo brilló como ensayista por su erudicción clásica y belleza en la forma literaria. Hernán Rodríguez Castelo ha opinado que las más hermosas páginas montalvinas son de narración y las más vigorosas y plenas las de su prosa polémica.
JUAN BENIGNO VELA HERVAS - BIOGRAFIA
POLITICO Y ESCRITOR.- Nació en Ambato el 9 de Julio de 1.843. Hijo legítimo de Juan Pío Vela Endara, agricultor muerto joven y de Mercedes Hervas Hidalgo, ambateños; hija del ilustre prócer José Joaquín Hervas López- Naranjo, que ya octogenario descargó su trabuco sobre las tropas realistas en la plaza de Mocha y mató a varios soldados, siendo asesinado enseguida.
En la escuela de Ambato descolló por su talento y buena memoria y después siguió un concurso de Latinidad y Gramática con el Prof. Miguel Francisco Albornoz. En 1.859 viajó a estudiar al colegio “Vicente León” de Latacunga, hospedándose donde sus primos los Endara. El rector Francisco Javier Montalvo lo nombró secretario interino para ayudarlo. Allí concluyó el curso de Filosofía e inició el de Jurisprudencia con el Dr. Carlos Casares de quien fue su discípulo predilecto.
En 1.863 se matriculó en la Universidad de Santo Tomás en Quito, viviendo en casa de su deuda Ramona Vásconez, mujer del Crnel. Eusebio Conde, en un cuarto junto al zaguán y para estudiar hasta altas horas de la noche hurtaba las velas de una imagen de la Virgen del Rosario que presidía el descanso de las gradas, pues era huérfano de padre y pobre de solemnidad.
Mientras tanto los abusos del régimen garciano lo llevaron a buscar la amistad de Pedro Carbo y Juan Montalvo, convirtiéndose en un fervoroso liberal y cuando apareció “El Cosmopolita” en enero del 66, fue secretario ocasional de Montalvo, sacando copias manuscritas de sus originales.
El 29 de Octubre de 1.867 rindió el grado de Bachiller en Jurisprudencia exonerado del pago de derechos y regresó a Ambato a instalar su estudio, donde pronto ganó fama y clientela. De Guayaquil “le ocupaban en representaciones comerciales y con el cobro de créditos”. Todo parecía sonreírle pues era joven, culto, alto, gallardo, viril, pulcro en el vestir y tenía apostura elegante, rasgueaba la guitarra y entonada coplas de suave melancolía; mas en enero de 1.869, García Moreno dio un golpe revolucionario, proclamó su oprobiosa dictadura y un manto negro se cirnió sobre la República. Vela se indignó y un día en Mocha, arrodillado en la misma plaza donde había sido asesinado su abuelo, prometió derramar su sangre por la libertad e intentó matar al tirano a su paso por Ambato, pero fracasó; la conjuración no tuvo consecuencias.
Al mismo tiempo se fundaba en Ambato la “Sociedad Literaria” que comenzó a editar el periódico “El Joven Literario” para depurar las costumbres y rectificar el gusto literario y artístico y se distrajo en esas pueriles aficiones. Por esos días comenzó a tener serios problemas con la vista y preocupado por la posibilidad de quedar ciego viajó a curarse en Quito, donde se enteró de la muerte en el destierro de su amigo el Dr. Carlos Auz.
Llevado por un generoso impulso pronunció el discurso fúnebre en una sociedad patriótica reprochándole al dictador la dureza de su gobierno y cuando este pasó en marzo por Ambato, prendió a Vela, lo trasladó a Quito y mandó que le dieran de alta como soldado raso en uno de los batallones de esa capital, que funcionaba en el antiguo edificio del Cuartel Real de Lima. Allí sufrió vejámenes, incomodidades y molestias en pocilgas inundadas durante siete largos meses, tildado de “bandido liberal” mientras su mal avanzaba y ante la posibilidad de que por ello cegara totalmente, el Dr. Nicolás Martínez obtuvo el indulto y el joven Vela pudo regresar al seno de los suyos, reintegrándose en Noviembre a su estudio profesional, sin volver a intervenir en política.
En agosto de 1.875 se alegró con el asesinato de García Moreno y siguiendo los consejos de Montalvo luchó por el triunfo de la candidatura presidencial del Dr. Antonio Borrero. A fines del siguiente año contrajo matrimonio con Mercedes Fernández Ortega “de buena ilustración y despejado talento, que le sirvió de secretaria en los años más críticos de la vida sin luz”.
Durante la revolución de Veintemilla estaba recién casado. El 24 de febrero de 1.877 el ministro Pedro Carbo le nombró Inspector Escolar del Tungurahua, “invirtiendo su sueldo en las escuelas pobres, proveyéndolas de bancas, pizarras y otros útiles que necesitaban y en la compra de libros para los niños que por su pobreza no podían adquirirlos” y cuando Carbo abandonó sus funciones y el partido liberal retiró su colaboración al Gobierno, presentó la renuncia.
Ya solamente veía sombras y solo tenía 34 años. Algunos ultramontanos, que reprochábanle su posición radical, tejieron la conseja de que su ceguera era castigo divino por “haber probado carne de cerdo un viernes santo después de una endemoniada borrachera” y no solo allí paró el cuento sino que también agregaban que “estando acostado al pie de un árbol y borracho, una ave había defecado en sus ojos”, sin embargo el no hacía caso y trabajaba intensamente para sostener a su familia que creció hasta llegar a siete hijos.
Después de los cuarenta años una molestosa sordera, que poco a poco se fue haciendo más pronunciada, complicaba su situación.
En 1.878 fundó el periódico “El Espectador” para atacar a los diputados gobiernistas de la Convención Nacional reunida en Ambato. A su paisano el Cnel. Luis Fernando Ortega dedicó una terrible parodia en endecasílabos, tomada del “Soneto a una nariz” de Quevedo. Veintemilla quiso atraerlo a su partido y hasta le ofreció un destino en Europa para que se curara la vista; que no aceptó.
En un viaje a caballo realizado con fines profesionales sufrió una caída y la rotura de su pierna y permaneció varios meses postrado en cama. En aquel tiempo hizo circular en Quito el No.12 de “El Espectador”, último de ese periódico montalvino, pues, la dictadura, se había endurecido. Juan Montalvo vivía oculto, Vela le visitaba y cuando viajó a Guayaquil en días de descanso y curación se dijo que “llevaba planes revolucionarios de Montalvo”. Después arreciaron las persecuciones y Montalvo se trasladó a Ipiales.
En 1.882 Veintemilla proclamó su dictadura y un grupo de jóvenes ambateños atacaron el 3 de Junio el cuartel de esa ciudad, pero fueron rechazados por el Gobernador Ortega (el mismo de la nariz) que aprovechó para desquitarse, apresó a varios y entre ellos a Vela, enviándoles al exilio por la frontera Sur.
El viaje fue largo y penoso y al final arribaron a Cuenca, obteniendo que les cambiaran de destino a Guayaquil y de allí partieron a Nicaragua, donde les trataron bien, con muchas atenciones. Semanas después Vela pasó subrepticiamente al Perú y de allí siguió a Colombia, donde lo esperaba su esposa y su suegra y disfrazados regresaron a Ambato, escondiéndose hasta la toma de Quito en enero de 1.883.
Para continuar la lucha contra Veintemilla fortificado en Guayaquil, el 27 de ese mes fundó el periódico “El Combate”, saludando a los desterrados que regresaban al país. El 3 de Junio arengó a la Juventud con motivo del I aniversario de la intetona golpista y fue respondido por los conservadores de Quito que lo calificaron de “falso patriota”.
Después de la caída de Veintemilla siguió editándose “El Combate” y escribió contra los diputados reunidos en Quito. Estos le contestaron expidiendo la Ley orgánica de la Función Judicial, que excluía de la judicaturas y asesorías a los ciegos y a los sordos y por más que protestó contra ese atropello, que le privada de obtener el pan de sus hijos, quedó sin su medio de subsistencia.
De todos modos se mantuvo en la lucha política y doctrinaria. Los conservadores de Quito le endilgaron varios folletos de los que se conocen el firmado por “Unos católicos” y el del Presbitero Fidel Banderas, Cura de Quero. Su amigo Juan León Mera también le refutaba desde “El Republicano” y polemizaron agriándose los ánimos. En 1.884 Mera dio a la Luz el folleto “Varios asuntos graves. Otra carta al Dr. Juan Benigno Vela”, donde se portó grosero. El arzobispo Ordóñez también le atacó censurando sus opiniones y en una Carta Pastoral le exigió una retractación pública, que Vela supo escribir tan sutilmente, que terminó la discusión sin dar su brazo a torcer.
En mayo del 84 el presidente Placido Caamaño le propuso la fundación de un periódico pro gobiernista. Al poco tiempo insistió en su pedido y Vela volvió a rechazarlo pues se encontraba en plena campaña ideológica, comentando los abusos y equivocaciones del régimen, hasta que el 15 noviembre fue apresado junto a otros prestantes liberales que a los pocos días salieron libres; no así Vela, a quien condenó el ministro de Interior José Modesto Espinosa al pago de 2.000 pesos de fianza o a partir al confinio en Cuenca.
Vela era pobre y como no podía pagar apeló del confinio; entonces el Ministro lo desterró al Perú. El 23 de diciembre protestó por este nuevo abuso y fue obligado a marchar a Guayaquil, pero ni bien hubo arribado al puerto se le obligó a regresar a la capital y permaneció seis meses preso en el Panóptico.
En Junio de 1.885 salió libre y volvió a editar “El Combate”, alcanzando gran popularidad y llegando hasta el número 66. Entonces Espinosa ordenó su enjuiciamiento penal por injurias vertidas contra el Presidente de la república. Vela escribió una carta a Caamaño indicándole: “no cambiaré de tono, es mi lenguaje el rudo y severo de la verdad”. Esta viril actitud le granjeó la simpatía del país y el “Comité Patriótico de Liberales del Guayas” lo condecoró con Medalla de Oro.
Caamaño tuvo que soportarlo por algún tiempo más pero en 1.886 lo confinó a San Miguel del Chimbo. Poco tiempo después Vela se presentó de improvisto en el despacho de Espinosa quien lo mandó al Panóptico, donde por lo menos recibió las visitas de su cuñada Zoila Ortega Chiriboga, que le leyó y sirvió de secretaria hasta que a fines de ese año volvió a gozar de libertad, pero en abril lo continuaron persiguiendo y tuvo que ocultarse en el campo. Estas prisiones y persecuciones en su contra le atrajeron la atención del país. Su titánica lucha doctrinaria unida a su grave deficiencia audiovisual le convirtieron en héroe y mártir.
“El Guayas” en su séptimo número pidió iniciar una suscripción en dinero para enviarlo a curar a Europa. En 1.888 retornó al Panóptico por ser sujeto peligroso pero salió poco después y al finalizar el periodo de Caamaño cesó “El Combate”.
Durante la presidencia de Flores Jijón mantuvo buenas relaciones con el ejecutivo publicando “La idea” entre el 88 y el 89; en 1.890 editó “El Argos” donde sostuvo varias polémicas con Juan León Mera a quien fustigó con el artículo “Soberbia y Egoísmo” bajo el seudónimo de “Silvio”. Los liberales de Bahía de Caráquez le obsequiaron una pluma de oro.
En 1.891 falleció su esposa sumiéndole en el dolor. Sus hijos quedaron tiernos y para reanimarlo, sus amigos le brindaron un homenaje en el Colegio “Bolívar”. En 1.892 el presidente electo Dr. Luis Cordero, de paso hacia Quito, visitó en su casa al “rebelde ciego”, como ya le conocían en todo el país.
En 1.893 fue electo Concejal del Cantón y ocupó la presidencia del Concejo. El 94 rechazó la propuesta de hacerse cargo de un asunto del Fisco que debía resolverse en Babahoyo y al conocer el negociado de la bandera formó y presidió la “Junta Patriótica del Tungurahua”. Poco después rechazó las maniobras del Vicepresidente Dr. Vicente Lucio Salazar que había convocado a elecciones. Estructuró en Ambato la “Dirección General de la Guerra” y el batallón “Vengadores de la Patria” que puso a las órdenes del Cor. Francisco Hipólito Moncayo, pero los liberales de Quito lo desarmaron y disolvieron. Entonces ayudó a formar la “Columna Tungurahua” que luchó en Gatazo con el comandante Carlos Fernández.
Mientras tanto había viajado a la Costa y al arribar a Babahoyo fue objeto de grandes honores. En Guayaquil el Consejo de Ministros delegó a José de Lapierre para que presidiera un apoteósico recibimiento al “ilustre patriota y esclarecido hombre público, por ser protagonista incansable de la buena doctrina”.
De regreso a Ambato fue designado Jefe Civil y Militar. Viajó a Quito y arregló varios asuntos graves del Gobierno, entre otros el allanamiento de la legación de Venezuela. Al mes siguiente pasó a ocupar a Gobernación del Tungurahua con facultades extraordinarias.
Alfaro le designó casi enseguida miembro principal de la “Comisión Revisora de Legislación ecuatoriana” para elaborar el proyecto de Constitución Política y las leyes secundarias con S/. 300 mensuales y un secretario pagado; mas al poco tiempo, renunció, descontento con las confiscaciones del gobierno y para protestar por el inicuo fusilamiento del periodista Víctor León Vivar fundó “El Pelayo” el 26 de septiembre de 1.896, periódico que fue adverso al gobierno de Alfaro.
Electo Diputado a la Asamblea Constituyente a reunirse en Guayaquil prefirió no concurrir y Manuel J. Calle quiso entrar en polémica con Vela en varias cartas que escribió en el periódico “El nuevo régimen” y cuando la Asamblea pasó a sesionar en Quito ocupó su curul, ayudado de un cornetín auditivo al oído e intervino en las discusiones acusando el crimen cometido contra Víctor León Vivar. También pidió la abolición de las deudas de los indígenas, se negó a firmar la Constitución, votó en blanco para la elección de Presidente de la República y obtuvo un acuerdo en favor de los rebeldes cubanos que luchaban contra España. Por todo eso “los compañeros diputados pretendían ver excentricidades en su conducta o por lo menos contradicciones” lo que no fue obstáculo para que derogaran el inicuo Decreto de 1.883, rehabilitándole al libre ejercito profesional. Este noble gesto le reconcilió con Alfaro.
En 1.898 murió su hija María, fue electo Senador suplente por el Tungurahua y al año siguiente perdió la vida su hijo Atahualpa, luchando en la batalla de Sanancajas contra los conservadores alzados en armas en el centro de la República.
En 1.900 fue principalizado, concurrió a las sesiones del Congreso y presidió la Comisión de Legislación sin hacer oposición a Alfaro. Había comprendido que el liberalismo requería de la unión de todos sus miembros para implantar en el país su saludable doctrina y el beneficio de la reformas que tantos años habían demorado en arribar al país.
En 1.901 apoyó la candidatura de Leonidas Plaza contra la de Manuel Antonio Franco y concurrió por cuatro años a las sesiones, del Congreso, siendo factor influyente en la expedición de la Ley de Elecciones, de Instrucción Pública, de Culto, de Registro Civil y el Código de Policía.
En 1.906 fue comisionado por el Presidente Alfaro para redactar el proyecto de la nueva Constitución con S/. 400 mensuales de sueldo, cumpliendo tan importante labor en sólo cuatro meses. El proyecto fue aprobado casi sin modificaciones.
Poco después volvió a distanciarse de Alfaro y al producirse la revolución del II de Agosto de 1.911 medió ante el Congreso para que no se rompiera el orden constitucional.
Entre 1.912 y el 19 siguió de Senador y fue hombre fuerte en los regímenes de Plaza y Baquerizo, pero varias neuralgias y molestias le aquejaban. En febrero de 1.920 murió de fiebre tifoidea su hija Corina, que le hacía de secretaria. Su hijo Cristóbal lo trasladó a la quinta de Miraflores para ver si lograba superar el contagio en medio de la naturaleza, pero todo fue en vano. Nuevamente en Ambato, le sobrevino un infarto cerebral, perdió el habla y murió conciente el 24 de febrero, a la avanzada edad de 76 años. Cristóbal falleció poco después, también de tifoidea.
Fue su vida un modelo de virtudes pues siempre luchó por el imperio de la verdad, la justicia y la libertad. Probo y severo a la par que modesto y tolerante, gustaba de amenidades y chanzas en el trato familiar. Su carácter violento y fiero. Hablaba a gritos por la sordera y se trasladaba en su casa por todos los cuartos -sólo y sin ayuda- a pesar de su ceguera. Gran memoria para recordarlo todo, nunca probó el alcohol y detestaba a quienes lo hacían. Caminaba rápido y siempre con la cabeza levantada, orgulloso de si mismo, con el sano orgullo de los que se saben cumplidores de su deber. Sus alegatos luminosos y espléndidos. Sus discursos vibrantes a la par de francos, sencillos, convincentes y llenos de lógica. Brilló en los congresos donde su palabra era respetada. Su obra jurídica y periodística permanece dispersa y en espera de ser recogida.
